
Museo Regional de Guadalupe
Construido por franciscanos a lo largo del siglo XVIII, cuenta con 27 salas permanentes, que contienen una valiosa muestra de arte virreinal desde el siglo XVII. La pinacoteca está conformada por obras de los más importantes maestros novohispanos: Cristóbal de Villalpando, Miguel Cabrera, Juan Correa y otros.
Es uno de los museos de arte virreinal más importantes de México. Se asienta en el ex Convento de Propaganda Fide de Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas, construido por los franciscanos a lo largo del siglo XVIII. Originalmente contaba con una extensión de 25 km2 y se edificó con el apoyo de donadores y del ayuntamiento de Zacatecas.
Debido a las Leyes de Reforma, los frailes fueron exclaustrados en 1859 y el Gobierno de Zacatecas cedió el inmueble para distintos usos, tales como vecindad, caballeriza y fábrica de cerillos. Años después, algunos franciscanos regresaron y ocuparon los claustros inmediatos. En 1862, a iniciativa de las autoridades municipales, en una parte del edificio se instituyó la escuela de artes y oficios de Guadalupe.
En 1878 se fundó el hospicio para niños de Guadalupe. En 1908 se suprimieron los colegios de Propaganda Fide, mas no el seminario franciscano. El inmueble abrió sus puertas como museo de antigüedades en 1917 y se lo declaró monumento nacional en 1939. En 1971 se cerró el hospicio, de manera que sus espacios se incorporaron al recinto museístico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2010.
El Museo de Guadalupe, situado a unos cuantos minutos de la capital zacatecana, cuenta con 27 salas permanentes, que contienen una muestra de arte virreinal desde el siglo XVII, y también de arte mexicano hasta el XX. La pinacoteca está conformada por obras de los más importantes maestros novohispanos, tales como Cristóbal de Villalpando, Antonio de Torres, Gabriel José de Ovalle, Miguel Cabrera, Luis Juárez, Juan Correa, Nicolás Rodríguez Juárez y Antonio de Torres, e incluso del siglo XX, como Manuel Pastrana. Destaca igualmente una muestra de arte plumario, pasta de caña, marfil y escultura, así como una magnífica colección de estatuas de madera estofada de santos.
El recorrido comprende, entre otros, los siguientes espacios: frontispicio, que destaca por su estilo barroco y su relieve de San Francisco de Asís sosteniendo a la Virgen de Guadalupe; Claustro de San Francisco, donde se observa una serie de 26 lienzos en su orden original; escalera regia, ejemplo de la magnificencia barroca, que conserva tres enormes lienzos; biblioteca conventual, que exhibe más de nueve mil volúmenes que datan desde el siglo XVI hasta principios del XX, y Claustro de la Pasión de Jesús, con 29 lienzos en los que se narra el martirio y la crucifixión de Jesucristo.
Biblioteca
El Colegio de Propaganda Fide contaba con varias bibliotecas: la Librería Guadalupana, grande o común, la del noviciado y la de cada fraile. En total llegaron a reunir más de 30,000 volúmenes.
El Colegio de Propaganda Fide contaba con varias bibliotecas: la Librería Guadalupana, grande o común, la del noviciado y la de cada fraile. En total llegaron a reunir más de 30,000 volúmenes. Se exhiben más de 9000 libros que en su mayoría fueron adquiridos por los franciscanos en el periodo que siguió al enclaustramiento. El mayor número de sus ejemplares se encuentra en latín, español y otras lenguas europeas.
Fue costumbre dentro de los estatutos de la rama de franciscanos de Propaganda Fide, que los novicios se prepararan al menos seis años. Durante ese tiempo cursaban varias ciencias como filosofía, teología, física, cosmología y lenguas nativas. Los futuros misioneros leían entre otras cosas, primero libros litúrgicos y la Biblia, después textos teológicos y finalmente la vida de algunos santos. La librería o biblioteca se consideraba un lugar privilegiado en donde se resguardaba el conocimiento. La antigua librería, nombre con el que se designaba a las bibliotecas, comenzó a formarse gracias a fray Antonio Margil de Jesús, quien pidió la primer remesa de libros.
Entre los ejemplares que se encuentran destacan la Biblia, el Concilio de Trento, el Concilio Provincial Mexicano, Mística Ciudad de Dios y La Ciudad de Dios. En cuanto a los temas el repertorio es variado, figuran: hagiografía, ascética, catequética, derecho canónico y otros temas religiosos, álgebra, geografía, física, filosofía, química, compendios de historia natural, atlas, moral, zoología, astronomía, gramática latina, historia de México, entre otros.
Claustro de la Pasión de Cristo
La construcción de la planta alta del claustro se ha fechado entre 1750 y 1774.
La construcción de la planta alta del claustro se ha fechado entre 1750 y 1774. En este piso se encontraban las aulas, el antecoro, la celda del guardián y la celda del campanero, aunque el uso de este espacio fue cambiando a lo largo de 105 años, conservándose únicamente la celda del campanero. Al igual que en la planta baja, la arcada estuvo originalmente abierta y los muros que actualmente han tapiado los arcos fueron levantados en la época en que el edificio se abrió al público como museo (1917), probablemente respondiendo a la inquietud de poder contar con mayores espacios para la exhibición de pinturas.
La reflexión sobre el sufrimiento y la muerte de Cristo fue ampliamente fomentada por la orden franciscana. Las pinturas de este claustro sirvieron para que los frailes y novicios reflexionaran sobre la Pasión, palabra derivada del latín flagrantia, que significa ardor o dolor. La serie consta de 29, desde la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén (Domingo de Ramos) hasta su entierro. El pintor abarca el proceso del juicio de Cristo y plasma las 14 estaciones de la vía dolorosa o viacrucis.
En cada lienzo se observan varias inscripciones, como un cartel con un comentario en verso dedicado a cada pasaje pasionario. Así también se puede observar en cuadro de esta serie, la abreviatura A dev. de (a devoción de) con el nombre de donantes que costearon la pintura; entre los cuales destacan clérigos de Durango, San Miguel el Grande o de Allende y vecinos (vez.nos) de la Villa de Guadalupe. Es probable que tales inscripciones se hayan añadido en el siglo XIX.
Claustro de San Francisco
La palabra "claustro" viene del latin claustrum, que significa un espacio abierto al cielo y cerrado al mundo. Este claustro se hizo en devoción al fundador de la orden franciscana, San Francisco de Asís.
La palabra "claustro" viene del latin claustrum, que significa un espacio abierto al cielo y cerrado al mundo. Este claustro se hizo en devoción al fundador de la orden franciscana, San Francisco de Asís. Se ha determinado que este sitio fue construido en el lapso de 1750 a 1775, en su parte central se encuentra un patio y un aljibe terminado en 1881.
Cuenta con 26 óleos sobre tela, pintados ex profeso para este sitio, que retratan diferentes pasajes de la vida del santo y fueron un instrumento útil y pedagógico para enseñar cotidianamente a aquellos que moraban en el Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe, Zacatecas. Este conjunto es de gran trascendencia, ya que por más de 250 años se ha conservado completo, existieron varias series en conventos novohispanos que presentan la vida de San Francisco, pero éste es el único en donde se conserva la serie completa y en su lugar original. Cada uno de los lienzos incluyen versos que explican el tema y al pie de cada escena se encuentra el nombre del benefactor que donó recursos para que se hicieran los cuadros. El artista retrata a san Francisco de Asís, no sólo como el fundador de una familia religiosa sino también como un modelo a seguir para los hombres y mujeres de su tiempo. Las imágenes narran hechos biográficos y algunos de sus milagros.
La iconografía del claustro guarda un mensaje alegórico que invita a imitar a Cristo. Cada lienzo está impregnado por el espíritu barroco de la época y por composiciones abiertas que sugieren movimiento, haciendo que el espectador se sienta inmerso en los lienzos, convirtiéndolo en testigo de las hazañas de san Francisco de Asís.
La obra pictórica forma un abanico de escenas existenciales franciscanas que manifiesta el ideal del fundador: la imitación de Cristo y de los apóstoles en un ambiente de perfección individual y de pobreza, sumado al vasto apostolado popular de salvar el alma de todos sean fieles o infieles sin descuidar en la tarea una estrecha obediencia a la Iglesia Católica.
Coro
Durante la época virreinal, las iglesias conventuales destinaban un espacio en la parte superior de la construcción para el coro, frente al altar mayor.
Durante la época virreinal, las iglesias conventuales destinaban un espacio en la parte superior de la construcción para el coro, frente al altar mayor. En este sitio se reunía la comunidad de religiosos para entonar salmos, himnos y oraciones durante ciertas horas del día, conforme lo estipulaba la regla de la orden a la que pertenecían. Algunos de estos recintos, como el templo del Colegio de Guadalupe, tuvieron sillería tallada en madera cubierta de elementos relacionados con la devoción mariana. Entre cada silla se ubican esculturas de bulto de distintos santos. Al centro suele estar un facistol de madera en el que se colocaban grandes libros de coro con las diversas oraciones que eran cantadas por la comunidad.
Se desconoce quiénes fueron los autores del magnífico conjunto de Guadalupe, sin embargo, por medio de las imágenes que se conservan en su lugar original, puede apreciarse la calidad de su talla y de su policromía. Entre los santos que aparecen representados, se distinguen algunos de los apóstoles con el instrumento de su martirio, intercalados entre símbolos marianos de la letanía. Destaca, al centro del conjunto, la escultura de san Francisco de Asís de tamaño natural. Esta imagen, a diferencia de las otras que están policromadas y estofadas, fue hecha para ser vestida y con un mecanismo que permite ponerla de pie o sentada, de acuerdo a como la requerían los frailes para sus diversas ceremonias.
Visten los muros de este recinto, lienzos de gran formato con imágenes que aluden a las devociones franciscanas tales como san José y la lucha sostenida contra los herejes en una alegoría franciscana que se encuentra en el muro principal.
Escalera Regia
La construcción de la planta alta se ha fechado entre 1750 y 1774. Visten sus muros, monumentales lienzos realizados por los pintores más destacados del siglo XVIII, entre los que destacan Miguel Cabrera, José de Ibarra y Nicolás Rodríguez Juárez.
La construcción de la planta alta se ha fechado entre 1750 y 1774. Visten sus muros, monumentales lienzos realizados por los pintores más destacados del siglo XVIII, entre los que destacan Miguel Cabrera, José de Ibarra y Nicolás Rodríguez Juárez. Los tres monumentales cuadros de Cabrera y de José Ríos Arnáez fueron diseñados especialmente para este lugar. Este icónico espacio del Museo de Guadalupe muestra la grandiosidad del barroco mexicano.
El inmueble es el único de los antiguos Colegios de Propaganda Fide de los que hasta la fecha se conserva gran parte de su obra en su lugar original, muestra de ello es este magnífico espacio, así como el coro y los claustros alto y bajo.
Portería
El espacio conocido como portería sirvió de umbral al Colegio de Guadalupe y posiblemente se construyó después de 1775, fecha en la que se concluyeron los claustros de la Pasión de Cristo y de San Francisco, ya que entonces era común que el pórtico se alzara con respecto al crecimiento del edific
El espacio conocido como portería sirvió de umbral al Colegio de Guadalupe y posiblemente se construyó después de 1775, fecha en la que se concluyeron los claustros de la Pasión de Cristo y de San Francisco, ya que entonces era común que el pórtico se alzara con respecto al crecimiento del edificio. En este espacio se encontraba el padre portero, quien tenía un papel muy importante pues era los ojos y oídos del padre guardián.
El portero se encargaba de notificar qué frailes salían del colegio y qué laicos en ocasiones entraban al mismo; así también comunicaba sobre los misioneros que, por distintas circunstancias, tenían que pernoctar en el colegio.
En la portería se encuentra el frontal de un altar neoclásico y las últimas investigaciones han arrojado la hipótesis de que durante la época de la Reforma entre 1856 y 1859, el colegio se fraccionó y una parte menor quedó bajo resguardo de los franciscanos, probablemente en aquella época ésta fue una pequeña capilla para el uso exclusivo de los padres. Cabe señalar los franciscanos cedieron al gobierno zacatecano en 1878 la portería, los claustros bajo y alto, así como el coro. El encargado de hacer la planta arquitectónica con dicha división fue el topógrafo Sixto Espinoza.
Aquí se aprecian los retratos de los fundadores del Colegio de Guadalupe, los frailes José Guerra, Antonio Margil y Pedro de la Concepción y Urtiaga.
Mártires y Santos
El significado de devoción lo encontramos como: "Amor y veneración, fervor religioso, práctica piadosa no obligatoria. Inclinación, afición especial, costumbre devota y en general costumbre buena".
El significado de devoción lo encontramos como: "Amor y veneración, fervor religioso, práctica piadosa no obligatoria. Inclinación, afición especial, costumbre devota y en general costumbre buena". Esta palabra definió a la sociedad que para el siglo XVIII estaba plenamente conformada en el territorio que actualmente ocupa México, entonces Nueva Espana. La mentalidad común giraba en torno a la salvación y al sacrificio, sin importar posición económica o raza.
Durante la epoca del Barroco se reafirmo aún más la devoción y el culto por los santos, por los pasajes bíblicos, por los íconos religiosos como modelos de vida. El fervor hacia cada uno de estos aspectos hace que la imaginación y la sensibilidad se alimenten de creencias, tradiciones y costumbres que hasta nuestros días prevalecen.
Misioneros y habitantes del Colegio
La cédula de fundación del Colegio de Guadalupe, fechada en 1704, menciona que las labores apostólicas se encaminaban principalmente a la provincia de Coahuila y también hacia tierras texanas.
La cédula de fundación del Colegio de Guadalupe, fechada en 1704, menciona que las labores apostólicas se encaminaban principalmente a la provincia de Coahuila y también hacia tierras texanas. Dentro del Colegio generalmente habitaban alrededor de 30 religiosos, y los frailes que salían a evangelizar tenían que pasar al menos dos años preparándose dentro de este recinto.
Las primeras misiones las encabezó fray Antonio Margil de Jesús a orillas del Río Sabinas en Coahuila, pero la hostilidad de los indios impidió que éstas prosperaran. No obstante, el empeño de los frailes no se vio frenado; para 1716 habían levantado algunas misiones sobre los ríos San Antonio y Guadalupe en Texas, e incluso lograron ubicarse en los límites de los territorios franceses de la Luisiana. A finales del siglo XVIII fundaron también más de 14 pueblos en el Seno Mexicano (actual estado de Tamaulipas), se hicieron cargo de 15 de las misiones que dejaron los jesuitas en la Sierra Tarahumara, y arribaron a la Alta California. De tal forma, la labor de los colegiales de Guadalupe quedó plasmada en más de una treintena de fundaciones misionales, cubriendo así una gran parte de la frontera norte en el periodo virreinal.
Salón de la Teología
En los Colegios de Propaganda Fide se impartían tres cursos obligatorios: teología, artes o filosofía y gramática. Especial énfasis se le dio a los estudios teológicos, considerados indispensables para la formación de quienes evangelizarían a los infieles.
En los Colegios de Propaganda Fide se impartían tres cursos obligatorios: teología, artes o filosofía y gramática. Especial énfasis se le dio a los estudios teológicos, considerados indispensables para la formación de quienes evangelizarían a los infieles. Uno de los autores más estudiados fue un santo franciscano llamado san Buenaventura conocido también como el “Doctor Seráfico”, sobre todo por su libro Espejo de disciplina regular.
Por su importancia, el salón de teología debía ubicarse en el claustro, dentro del núcleo principal del Colegio; asimismo se colocó una “tribuna chica” para que los frailes enfermos o ancianos pudieran seguir los oficios religiosos sin bajar al templo.
Salón de Filosofía
En el mundo intelectual novohispano del siglo XVIII, los Colegios de Propaganda Fide, dedicados a la formación de misioneros, daban el mismo valor al estudio de la teología que al de la filosofía.
En el mundo intelectual novohispano del siglo XVIII, los Colegios de Propaganda Fide, dedicados a la formación de misioneros, daban el mismo valor al estudio de la teología que al de la filosofía. Un lugar destacado entre los escritos de esa última materia lo ocupó el franciscano Juan Duns Escoto (1266-1308), llamado el “Doctor Sutil” por sus escritos dedicados a exaltar la purísima concepción de la Virgen María. En la Biblioteca del Colegio de Guadalupe se encuentran obras suyas que exhortan a los franciscanos a alcanzar la perfección cristiana. Ello es un testimonio de la importancia de algunos autores en la formación de los misioneros.
Este espacio servía originalmente como vestíbulo del aula contigua y de la tribuna chica. Después de 1859, debido al reducido número de frailes que moraban en el Colegio, la clase de filosofía se comenzó a impartir en este mismo salón. Después, a finales del siglo XIX y durante las dos primeras décadas del siglo XX, se instaló una improvisada botica que tenía una parte del botamen, que ahora se exhibe.
Camino Real de Tierra Adentro
La sala del Camino Real de Tierra Adentro tiene en exhibición ocho medios de transporte de los siglos XVIII al XX.
La sala del Camino Real de Tierra Adentro tiene en exhibición ocho medios de transporte de los siglos XVIII al XX. A partir de estos objetos el visitante observa cómo el descubrimiento de las minas de plata en Zacatecas resultó una formidable motivación para que los españoles se adentraran en el norte de Nueva España. En tal expansión resultó esencial el Camino Real de Tierra Adentro, que partió de la Ciudad de México hasta Santa Fe, Nuevo México en Estados Unidos. El Colegio de Propaganda Fide fue producto del financiamiento de estos portentosos mineros tales como Ignacio Rivera de Bernárdez o Francisco Xavier Aristorena y Lanz.
Un papel protagónico lo tuvieron los franciscanos del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe, Zacatecas, ya que de ahí partieron numerosos grupos de frailes que establecieron misiones en el norte de México y actual sur de Estados Unidos, a lo largo del Camino Real. Durante sus largas travesías realizaban bautizos masivos y enseñaban el evangelio a los habitantes del lugar. Esta labor no fue fácil por lo que en varias ocasiones fracasaron y fueron martirizados; no obstante, su empeño los llevó hasta las regiones más lejanas del Virreinato como Texas y Nuevo México.
Los mártires de Japón
En 1521 inició el lento proceso de colonización y cristianización del archipiélago de Filipinas, nombrado así en honor del rey español Felipe II cuando España conquistó y colonizó aquella región asiática.
En 1521 inició el lento proceso de colonización y cristianización del archipiélago de Filipinas, nombrado así en honor del rey español Felipe II cuando España conquistó y colonizó aquella región asiática. Filipinas mantuvo un estrecho intercambio comercial con la Nueva España mediante los viajes del galeón que zarpaba del puerto de Acapulco al puerto de Manila.
Siguiendo este tránsito, en 1596 el navío español llamado de San Felipe que iba de Manila, Filipinas a Acapulco naufragó en las costas de Japón. Al ser capturado el capitán de la embarcación Francisco de Landa, fue llevado ante el emperador Tagcosama, declarando que los misioneros franciscanos y jesuitas servían de avanzada para facilitar la labor de invasión del ejército español. Tal fue la reacción del gobernante, que mandó a su shogun Toyotomi Hideyoshi (capitán general para combatir a los bárbaros), apresar a tres jesuitas, seis franciscanos y 17 cristianos japoneses los cuales fueron trasladados por varias poblaciones durante el invierno a lo largo de 800 kilómetros, torturados al cortarles una oreja como símbolo de humillación, con el fin de mostrar a los habitantes el castigo otorgado a los cristianos conversos. Finalmente fueron amarrados a una cruz y traspasados con dos lanzas cruzadas, en Nagasaki en 1597; y canonizados los 26 presos conocidos como los "mártires del Japón", en 1862.
Atrio
El Colegio de Guadalupe se construyó en las Huertas de Melgar cuyo nombre deriva de quien donó la tierras, Jerónima de Castilla viuda de Melgar en 1674, ahí existía una antigua ermita dedicada a Nuestra Señora del Carmen.
El Colegio de Guadalupe se construyó en las Huertas de Melgar cuyo nombre deriva de quien donó la tierras, Jerónima de Castilla viuda de Melgar en 1674, ahí existía una antigua ermita dedicada a Nuestra Señora del Carmen. Dos años más tarde se otorgó el permiso eclesiástico para la construcción de un nuevo santuario dedicado a la Virgen de Guadalupe y una hospedería para los frailes que viajaban hacia el norte.
Los primeros trabajos iniciados en 1702 incluyeron la fábrica de la planta baja: el claustro de San Francisco, el Templo y la sacristía, el atrio, el cementerio para bienhechores y el noviciado, para fundar el 12 de enero de 1707 el Colegio Apostólico de Propaganda Fide de Guadalupe, Zacatecas. Las labores continuaron y para 1797 ya se encontraban terminadas las 14 estaciones con el mismo número de nichos con cruces de piedra del vía crucis del atrio. Estas recuerdan el camino que Cristo siguió hacia el Monte Calvario donde fue crucificado.
La fachada del templo de Guadalupe se construyó en la primera mitad del siglo XVIII y es muestra de la bonanza económica que vivían algunos habitantes de la región. Podemos apreciar el estilo barroco en las columnas retorcidas conocidas como salomónicas y en su exuberante ornamentación.
Auditorio
En este espacio que formó parte del conjunto conventual del antiguo Colegio de Propaganda Fide, se llevan a cabo diversas actividades en el marco de diferentes celebraciones.
En este espacio que formó parte del conjunto conventual del antiguo Colegio de Propaganda Fide, se llevan a cabo diversas actividades en el marco de diferentes celebraciones. Es un área de usos múltiples en la que se realizan obras de teatro, conciertos, conferencias, seminarios e incluso exposiciones temporales.
Biblioteca del Camino Real Tierra Adentro
La Biblioteca del Camino Real Tierra Adentro se encuentra abierta a todo el público, de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. Es el lugar ideal para realizar una investigación detallada sobre esta temática histórica.
La Biblioteca del Camino Real Tierra Adentro se encuentra abierta a todo el público, de lunes a viernes de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. Es el lugar ideal para realizar una investigación detallada sobre esta temática histórica.
Capilla de la Enfermería
Siguiendo la tradición conventual franciscana, el Colegio de Guadalupe contaba con una enfermería para uso de los frailes y novicios, que se componía de 69 celdas y un pequeño oratorio.
Siguiendo la tradición conventual franciscana, el Colegio de Guadalupe contaba con una enfermería para uso de los frailes y novicios, que se componía de 69 celdas y un pequeño oratorio. Su construcción se realizó entre 1726 y 1783, y al igual que la mayoría de los oratorios franciscanos al servicio de la salud, esta capilla había sido dedicada a San Antonio de Padua, por lo que se encuentran dos lienzos de medio punto alusivos a su vida. En las pechinas se observan pinturas con tres de las cuatro apariciones de la Virgen de Guadalupe, ya que fue la protectora del Colegio. En la sala se observan lienzos con escenas y advocaciones de la Virgen María; así también se encuentran antifonarios con cantos dedicados a la madre de Cristo.
Especial atención merece el marco de la puerta de entrada, decorada con tallos floridos y la figura de Dios Padre al centro de la parte superior, así como con los anagramas de la Virgen María y Jesús.
Capilla Nápoles
Esta capilla representa uno de los valores arquitectónicos y artísticos más importantes del norte de México. Muestra una singular combinación de estilos, como lo denota su arquitectura neoclásica con una ornamentación que recuerda la exuberancia del barroco.
Esta capilla representa uno de los valores arquitectónicos y artísticos más importantes del norte de México. Muestra una singular combinación de estilos, como lo denota su arquitectura neoclásica con una ornamentación que recuerda la exuberancia del barroco. El proyecto fue encargado en 1845 al presbítero fray Juan Bautista Méndez, aunque se colocó la primera piedra cuatro años más tarde. Su nombre se debe a que la imagen de la Purísima Concepción de María del altar mayor proviene de Nápoles, Italia, la cual fue regalada a este Colegio en el siglo XVIII por Isabel Farnesio, esposa de Felipe V (1683-1746), Rey de España.
A la entrada, a la derecha del espectador se encuentra el altar, dedicado al Sagrado Corazón de María, y el de la izquierda, al Sagrado Corazón de Jesús. Las ocho pinturas al óleo, realizadas en el último cuarto del siglo XIX, aluden a la letanía lauretana y fueron hechas por Felipe Santiago Gutiérrez, pintor proveniente de la Academia de San Carlos. Estos lienzos sustituyen a los originales, que fueron pintados por Juan Nepomuceno Herrera.
Celda de Guardián
La máxima autoridad del convento fue el guardián que era ayudado en sus tareas por los padres, llamados “discretos”, quienes en número de cuatro integraban el discretorio.
La máxima autoridad del convento fue el guardián que era ayudado en sus tareas por los padres, llamados “discretos”, quienes en número de cuatro integraban el discretorio. El guardián y el discretorio se encargaban de atender el manejo del Colegio, lo que implicaba seguir el ingreso y permanencia de los novicios, coordinar los trabajos entre los fieles y despachar las misiones a evangelizar los territorios del norte. La celda del guardián ocupaba un lugar muy importante, generalmente se ubicaba en la planta alta del claustro, junto a las celdas de los otros habitantes, la biblioteca y el coro.
El padre guardián y su discretorio permanecían en la dirección del Colegio entre dos y tres años, periodo al que se llamaba "capítulo".
Patios
El Museo de Guadalupe cuenta con tres áreas verdes. En el tercer patio el visitante encontrará los aljibes que dotaron de agua a la enfermería del antiguo Colegio de Guadalupe.
El Museo de Guadalupe cuenta con tres áreas verdes. En el tercer patio el visitante encontrará los aljibes que dotaron de agua a la enfermería del antiguo Colegio de Guadalupe.
Templo de Guadalupe
La iglesia de Guadalupe fue construida en donde antiguamente había una ermita dedicada a la Virgen del Carmen, posteriormente ahí se hizo una capilla en devoción a la Virgen de Guadalupe, finalmente en 1721 se terminó de construir el Templo de Guadalupe.
La iglesia de Guadalupe fue construida en donde antiguamente había una ermita dedicada a la Virgen del Carmen, posteriormente ahí se hizo una capilla en devoción a la Virgen de Guadalupe, finalmente en 1721 se terminó de construir el Templo de Guadalupe. La bonanza económica zacatecana a causa de la minería favoreció una intensa actividad artística.
- DirecciónVíctor Hugo Jasso Ortizvictorhugo_jasso@inah.gob.mx+52 (492) 923 20 89AdministraciónJosé Carlos Salas Moralesjosecarlos_salas@inah.gob.mx+52 (492) 923 20 89MuseografíaNataly Adriana Medrano Varelanataly_medrano@inah.gob.mx+52 (492) 923 20 89Protección y Resguardo de Bienes CulturalesGuadalupe Antonio de Dios Sánchezantonio_dedios@inah.gob.mx+52 (492) 923 20 89Gestión del Patrimonio CulturalEsthela Fonseca Rodríguezesthela_fonseca@inah.gob.mx+52 (492) 923 20 89






